Cristian Poow: del Under al Mainstream discográfico /// Agustin Stoler

Cristian Poow: del Under al Mainstream discográfico /// Agustin Stoler

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Agus: ¿A que edad recordas haber descubierto la música?

Cristian: A los 3 años, le robaba el cassette de “Dark Side Of The Moon” a mi viejo para escucharlo incansablemente, su sonido me seducía, era una necesidad cotidiana. Me llamaban mucho la atención los pasajes musicales y si bien no los entendía, existía un goce al escucharlos. A esa edad la música sonaba en mí a modo de éxtasis, ahora puedo escuchar Pink Floyd y disfrutarlo de otra manera porque lo comprendo.

A: ¿Y con la electrónica, cuándo y cómo llego a vos?

C: Aunque creo que Floyd tiene una esencia muy electrónica, en mi casa mis viejos escuchaban mucha música disco, sonaban Stars On 45, Donna Summer, Gloria Gaynor, ABBA, Giorgio Moroder, Kool & The Gang. Y por más que no tuviese la capacidad de discernir qué era lo que me gustaba en ellos, anticipaba que muchos de estos sonidos me atrapaban y me generaban intriga.

A: ¿Tocas algún instrumento?

C: Un poco el teclado por razones obvias. La guitarra no es lo mío, me dedico a editarlas, samplearlas y corregirlas pero no a tocar. Siempre fui un autodidacta, nunca me preocupé por tomar clases o realizar algún tipo de estudio de ello. En cierto modo eso juega en contra al crecer.

A: ¿Cuáles fueron tus comienzos como DJ?

C: A mis 15 años, en plena secundaria, me interesaba mucho la movida nocturna, las discos, el movimiento, la gente. Fui conociendo, de a poco, y metiéndome en ese mundo sin darme cuenta, así que comencé editando canciones que me llegaban o haciendo pequeños remixes y diferentes pistas para muchísimo boliches del país. Recuerdo que estaba en contacto con los DJs de algunos de los boliches más concurridos. En ese momento había otro concepto de residentes, muchos se conocían entre ellos y tenían un valor enorme, los códigos eran muy diferentes, porque las cosas se hacían de corazón.

Hasta que uno de ellos me dijo “Si vos haces la producción, ¿Por qué no tocas y haces las dos cosas?”. Le dije que sí, me llevó a Le Click, era la época pre-Cromañón, no había control y el lugar explotaba. Mis nervios eran fatales, había unas Denon 1800 y dos Technics 1200. Hasta las 4 y algo de la madrugada me hizo observar cómo se movía la pista y cómo la gente se dejaba llevar. Para luego entregarme los auriculares y que yo “haga el trabajo”. Había unas 3000 personas, me sentía perdido. Pero no había vuelta atrás.

Luego Le Click formó una pista electrónica y allí fue que empecé con el Progressive House. Estaban muy de moda los nuevos estilos latinos y de cumbia, el circuito se ponía difícil, pero supe formarme en todos lados.

A: ¿Cómo continuó dicho proceso luego de Cromañón?

C: A principios de 2005, hubo un parate de casi 6 meses mínimo, yo recién estaba despegando y todo se volvió medio estático, había miedo y dudas crecientes. Ahí nació el boom de los bares de Palermo Hollywood y caí en ese ambiente. Si bien no era lo mismo y los concurrentes me doblaban en edad, fue una experiencia extremadamente bella. La premisa era la música de los 80s y 90s, pero aprovechaba para mezclar música electrónica moderna con algunas reversiones propias, que tengan sentido con las noches que llevaba adelante.

A: Sé que tenés un sello discográfico con proyección internacional “Dbeaztion Records”, ¿Cómo nació? ¿Cómo fue el proceso de ser DJ a dueño de un sello?

C: En el 2007 estaba tocando muchísimo House, eso inclinó la balanza. De no ser así mantenía el contacto directo con otros estilos diferentes (Heavy, Pop, Rock) y por ahí me hubiese armado un estudio para trabajar con bandas, aunque tuviese un costo diferente.

Así que me dije, si desde el 2002 estoy produciendo, yendo a todos lados, conociendo la gente que mueve el ambiente, ¿por qué no vivir de esto y hacerlo un trabajo cotidiano?

Luego de poner en venta varios tracks y luchar con otros demos, los británicos de Influential House lanzaron uno que provocó un acercamiento con la escena grande. Fui averiguando sigilosamente cómo ellos trabajaban y ahí dí con la gente de Beatport.

Al tiempo seguí editando para ellos y ganándome su confianza desde la parte artística, comencé a tener afinidad con diferentes personalidades. Desde ese momento comenzaron a mandarme toda la información necesaria, fueron increíblemente amables y se predispusieron desde un primer momento.

Cabe aclarar que en el momento de mi entrada, Beatport no era lo que es hoy, los requisitos eran más complejos, había menos sellos y más calidad musical.

A: ¿Qué te pasa cuando un productor conocido apoya tus trabajos?

C: Con mi primer track y siendo “nuevo artista”, conté con el apoyo de Erick Morillo. Recuerdo que esto me generó miedo por un lado y adrenalina por el otro, ya que era emocionante pensar en qué pasaría luego habiendo comenzado de esa manera. Con el tiempo esto fue sucediendo de forma continua, por ende estoy un poco acostumbrado a sentir la aprobación de mis pares a la hora de lanzar material nuevo. Lo que sí me sucede, a diferencia del resto, es que no me interesa hacer tanto eco de esto, me gusta agradecer en redes sociales porque nobleza obliga, pero no muestro todo por todos lados, ni siquiera hablo con muchos que me apoyan, simplemente sé que cumplo con objetivos personales. Mismo cuando me agradecen mi apoyo ellos (u otros que recién comienzan y tienen talento). Es una rueda.

A: ¿Qué es la inspiración para vos? ¿Donde la buscas?

C: Sinceramente no creo en la inspiración, creo en la identificación y lo digo como estudiante de Psicología, a la palabra “inspiración” se le dio un mote muy grande. Pero sí me sucede que al ver una película, vivir una situación particular, hablar con alguien o leer un libro me siento identificado con algo, que evoca y mueve sentimientos o emociones propias; y después, al sentarme a componer lo utilizo para mis producciones. En mis peores momentos anímicos salen los trabajos que más me gustan, tengo una energía muy grande que es la angustia misma, y encuentro donde canalizarla. Pero no veo una musa inspiradora fija, más bien un movimiento constante de sensaciones.

A: ¿Quiénes son tus mayores influencias?

C: Queen, Pink Floyd, Giorgio Moroder, Jean Michel Jarre, Gustavo Cerati, Eric Prydz, la música de Axwell a fines de los 90. No significa que repita sus fórmulas o haga música como ellos, porque no podría. Simplemente es lo que quiero escuchar todas las semanas para mantenerme feliz de ser parte de la esfera musical, ocupando un pequeño pedacito.

A: ¿Qué aspiraciones tenés dentro de la industria discográfica para el futuro de tu sello?

C: Por ahora que crezca y se adapte, un poco por razones obvias de mi propio orgullo y otro poco por el futuro de los artistas que me apoyan y confían en mí, siendo el motor mismo del sello, usándolo como un puente para su crecimiento personal que a su vez es el mismo que me retroalimenta.

No tengo metas lejanas, ni aspiraciones irreales porque soy uno solo, no soy una mega empresa.

A: ¿Y tus aspiraciones personales?

C: Solamente saber que dejo una pequeña marca, en alguien, en algún lugar. No pretendo ser el gran influyente o un ícono de la música porque ese momento ya pasó, hoy en día las metas cambiaron y no persigo ese sueño. Pero dejar un legado desde lo personal o desde la docencia ya es una forma de realizarme. Que en el futuro se acuerden de mis palabras, en mis charlas destaco mucho el factor del error y cómo polarizar todo en algo positivo.

A: ¿Cómo es tu rol como docente en E.M.B.A.? ¿En qué carrera enseñás?

C: Estoy en la cátedra de contenido Cultural y de Marketing hace más de un año y medio, no de Producción en sí.

Lo que aplico son mis conocimientos en la historia de la música, el manejo del mercado. Me gusta abstraer a los chicos e irnos hacía un espacio de realidad detrás de los colores y la gloría que muestran los medios, parándose con los pies sobre la tierra, porque hay una clase muy interesante sobre Psicología y Psicoacústica, donde debatimos a la música como estímulo, las fórmulas que triunfan, las que no, y no nos valemos de prejuicios sino de ser lo más objetivos posibles.

Todo esto es una especie de terapia para mi, porque vi un cambio, de artista a profesor.

A: Tengo entendido que hiciste un homenaje a Gustavo Cerati ¿Cómo fue esto?

C: Como gran seguidor de la obra de Gustavo, se me ocurrió hace varios años realizar remixes de sus temas, para en algún futuro poder entregárselos y mostrarle una perspectiva propia, pero adaptada a su forma de trabajar (se nota mucho más en mi versión de “Amo Dejarte Así” que en todas las otras). Pasó lo que pasó en 2010 y todo quedó ahí. Recuerdo que me había hecho la promesa de que si él no despertaba, yo dejaba la música, ya que nunca iba a poder mostrarle a mi ídolo el material que había realizado en su honor. Pero el 4 de septiembre tenía que, como muchísimas otras personas, dejar fluir el momento de dolor. A veces las desgracias traen un gran mensaje. Leandro Fresco escuchó algo del material que había preparado, y se comunicó conmigo para pedirme que siga adelante y le muestre todo lo que hacía para promoverlo. Creo que ese empujón fue el que me abrió la cabeza hacia este nuevo rumbo en la música, donde tengo nuevas inquietudes. De todas maneras, su obra sigue allí, inalcanzable. Y eso es lo que más nos aferra para mitigar el dolor.

A: ¿Tenés alguna inquietud o desafío pendiente?

C: Demasiados. En el futuro me gustaría seguir por el lado de la investigación psicológica aplicada a la música y el lenguaje, si bien mi función como dueño de un sello y DJ van a persistir por un tiempo más, esto no va a tener la mayor parte de mi atención. Creo que hay que respetar las etapas personales, me encuentro entrando en mis 30 años y no me veo de gira hasta los 70.  Quizás en un futuro te diga algo diferente, pero ahora pienso así.

  • Sección Blog / En El Ropero /// DATOS COLUMNISTA:
  • Agustin Stoler, 32 años, Capital Federal
  • Periodista, Productor de eventos y Productor/Dj

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