COLUMNA /// Daniela Manzo

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Una argentina perdida en EEUU /// Hoy: Tomorrowland

En Agosto de 2005 nació en Bélgica el festival de música electrónica “TomorrowLand”, que en español sería algo así como ‘la tierra del mañana’. El mismo festival fue tan concurrido y popular que, desde entonces, se hace todos los años durante un fin de semana del verano europeo en la ciudad de Bruselas. TomorrowLand se volvió tan reconocido que comenzó a recibir público de todos los rincones del mundo. Tal es así que en 2013 la gente a cargo de su organización decidió llevar el mismo festival a los Estados Unidos para que más personas tuvieran la posibilidad de disfrutarlo. El lugar que se eligió como anfitrión de la fiesta fue Chattahoochee Hills en Atlanta, Georgia,  donde también se adoptó al festival como una celebración anual. TomorrowWorld se llevó a cabo en 2013 y 2014, recibió a más de 140.000 personas en ambas ocasiones, y ya se toma por sentado que estará ahí esperando a su público cada último fin de semana de septiembre de ahora en más.

Yo tuve la mejor de las suertes siendo que pude concurrir a los 2 TomorrowWorlds que hubo hasta ahora, y puedo decir que jamás había conocido organización, lugar, creatividad, música, gente y energía semejante, todo unido en un mismo evento. En primer lugar, es admirable la capacidad de organización sumamente detallada con la que trabajan los organizadores y sus ‘empleados’. Desde el planeamiento junto con el departamento de turismo de una ciudad para coordinar la movilización de decenas y decenas de personas que llegan desde distintos puntos del planeta (hay vuelos únicos y específicos para concurrentes de TomorrowLand), hasta el más simple indicador de bienvenida y festejo como lo es una sonrisa en la cara de cada uno de los empleados que reciben o atienden al público en el predio. Estar ahí y ser parte de algo tan grande que involucra a tanta gente es una experiencia única

La cantidad de gente y su organización no es la única gran característica de este súper festival, todavía me queda por nombrar y describir mucho de lo que se vive en la fiesta de TomorrowWorld. El mensaje que este popularísimo festival trae al mundo y hace tan presente durante 3 días seguidos de música y alegría es breve y poderoso: “El ayer es historia, el hoy es un regalo, el mañana es un misterio”. Este slogan va acompañado por palabras de aceptación, unión, paz, amor, respeto, unión y festejo en conjunto, sin importar quiénes somos ni de dónde venimos. Debo decir que esos mensajes llegan a uno con mucha fuerza y se vuelve imposible no hacerse de amigos, charlar filosóficamente acerca de la vida con extraños disfrazados, compartir una mesa en el patio de comidas del predio con personas del lado opuesto del planeta, o saltar y bailar en grupo con personas que no comparten tu mismo idioma pero que de todas maneras entendés como a nadie.

No puedo dejar de hablar de la ambientación, la decoración, las puestas en escena, el armado y estructuración de puentes, puestos y escenarios. Cada cosa parece haber sido pensada hasta en el último detalle con el fin de hacerla lo más práctica, eficiente y bella posible. Cada año la temática del festival varía un poco, pero la gran temática general siempre se mantiene, todo lo que te rodea intenta hacerte sentir dentro de algún cuento de hadas o historia fantástica. TomorrowLand y TomorrowWorld se muestran a sí mismas como historias de fantasía. Por lo tanto, uno se puede cruzar con, por ejemplo, puestos de información al público con forma de libros gigantes apilados, centros de primeros auxilios con forma de carpas de circo, o peces que se asoman a la superficie del lago o laguna del predio (que es pura naturaleza) para lanzar fuego por la boca. El punto más importante en cuanto a la decoración y temática lo tiene el escenario principal, por supuesto, que es siempre el espacio donde se ve el trabajo más atrevido, espectacular, innovador  e interactivo de todo el festival. TomorrowWorld, en sí misma, es una obra de arte.

El público no se queda atrás cuando de creatividad y atrevimiento se trata. Todo el que alguna vez ha ido a un festival de música electrónica sabe que la mayor parte del público que asiste intenta mostrarse de forma única, ya sea usando un disfraz, pelucas, maquillaje, etc. La gente de TomorrowWorld es tan única como el festival al que tanto quieren y todos intentan ser cada año más creativos, divertidos y sorprendentes que el año anterior. También es muy común que cada uno vista la camiseta de la selección de su país o lleve una bandera, se hace más que nada para apreciar la variedad de colores y culturas que disfrutan todos juntos, unidos, una misma celebración. Una vez que compartís un suceso de ese calibre con un público semejante, ya nada vuelve a sorprenderte de la misma manera. Se ven tantas personas tan diferentes entre sí que ya no hay desigualdad, suena irracional y contradictorio, pero es cierto. La alegría y el amor pueden tanto más que los prejuicios que al final del día siempre resultan ser los más sabios, probando que el prejuicio es inútil al punto de hacernos perder de cosas increíblemente positivas. Estoy segura de que esa es una gran lección que aprendí gracias a TomorrowWorld y su gente.

¡Y la música! Nada más ni nada menos que la música, la razón de todo lo que es TomorrowWorld. En un solo fin de semana, tres días (viernes, sábado y domingo), se presentan más de 150 DJs y artistas musicales del género en un total de 8 a 10 escenarios. Es imposible no encontrar un escenario donde esté sonando un estilo que te guste y te den ganas de bailar. El único sector del predio donde la música no llega con mucha fuerza es “DreamVille”, que en español significa “Tierra de los sueños”, la zona de campamento en TomorrowWorld, donde aquellos que van al festival por dos días o más pueden armar sus carpas e instalarse para descansar, asearse, etc. También está la opción de ir a Atlanta y reservar un hotel por las noches que se necesite, pero los organizadores del festival también ofrecen la opción de camping como para que quien quiera pueda tener la experiencia TomorrowWorld completa y sin interrupciones. Yo no soy de acampar y mucho menos si se trata de un fin de semana agitado, prefiero siempre descansar bien y disfrutar del próximo día de festival con las pilas bien cargadas, pero según muchos amantes de la vida de carpa, ni siquiera en “DreamVille” se deja de festejar, la celebración no descansa por más que quiera.

En este mismo momento, mientras escribo y voy para atrás en el tiempo, sacando recuerditos de mi memoria, no puedo dejar de pensar en todo lo que representan, todo lo que defienden, y todo lo que son TomorrowWorld y Tomorrowland. Creo que son grandes logros de unión y acercamiento alcanzados en nuestra era gracias a la utilización positiva de las herramientas de comunicación y tecnología de esta época. Ambos son experiencias únicas y todo lo que brindan a quien las vive queda en uno para siempre, de verdad. Quizás suene cursi, pero es cierto, no puedo pensar en esos días y no sentir esa misma energía, alegría y entusiasmo por la música, el arte, y más que nada, por la gente y esa suerte que tengo de ser parte junto a ellos de esta generación caracterizada por la aceptación y bienvenida hacia los demás, por la apreciación del arte en todas sus formas, y por el valor que ponen en juego a la hora de romper barreras, ya sean de distancia o diferencia.

Este año, TomorrowLand cruza más límites y llega más lejos con la organización de un nuevo festival en San Pablo, Brasil. Se llevará a cabo los primeros 3 días del mes de mayo. No hay duda de que la comunidad de TomorrowLand crecerá aún más y que el festival se van a ganar el amor de toda Sudamérica, que hace rato lo esperaba con ansias. Con este nuevo paso a dar en la expansión de los festivales, los mensajes de TomorrowWorld y Tomorrowland se harán más fuertes y llegarán aún más lejos. Espero que quienes tengan la oportunidad de estar ahí sean conscientes de lo que están viviendo y tomen con calidez y humildad ese gran mensaje de amor y aceptación. Ojalá se lleve a cabo de la manera más sana y segura posible para el disfrute, festejo y alegría de todos, como para que TomorrowWorld y TomorrowLand sigan cruzando fronteras y haciendo crecer su comunidad de amor, paz, respeto y unidad.

 

EPIGRAFES

1) Recién terminado el mundial, Diego y yo nos pusimos nuestras camisetas de Argentina en TomorrowLand 2014, Bruselas, Bélgica.

2)  Diego me había regalado un gorro peluche con luces de colores para que use en TomorrowWorld 2015, Atlanta, Georgia. ¡Lo amé!

3) Nico (hermano de Diego) y su esposa, Ivana, son siempre nuestros compañeros de aventuras en TomorrowWorld. Hermanos/Amigos, de fiesta en familia. 

4) Iva y yo no dejamos pasar la oportunidad de sacar a relucir nuestros atuendos de ‘rave’. ¡Esas típicas polainas peludas son lo más!

5) Hicimos nuevos amigos mientras bailábamos, siempre pintan las charlas… y las fotos.

6) Me hice amiga de Karl, habíamos compartido charla la noche anterior. Nos encontramos en el patio de comidas para sacarnos una foto juntos a la luz del sol.

7) Para entrar a TomorrowLand te dan una pulsera magnética. La de 2014 tenía luces que titilaban al ritmo de la música del escenario principal.

8) Fuimos a TomorrowLand 2014 (Bruselas) con Nacho, nuestro amigo que vive en Dublin, Irlanda. Gran compañero de parranda. 🙂

Sección Blog / En El Ropero /// DATOS COLUMNISTA:

Web: http://danoleta.wordpress.com/

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